Eso parece demostrar el 11 de setiembre. En el 2001 vimos como el mundo cambiaba, a medida que las torres gemelas del World Trade Center se derrumbaban y Geroge W Bush, presidente de los EE UU, sumergía a su país en una guerra contra el terrorismo que ocultaría otros intereses.
Desde ese día el mundo ya no sería el mismo. Como tampoco lo había sido años antes en esta parte del continente. Otro 11 de setiembre, pero 1973, Ámerica Latina dejó de ser la misma. Otra guerra se libraba y enemigo también era claro: el marxismo.
Los militares, apoyados por el Gobierno estadounidense, se ecolumnaron detrás de Augusto Pinochet y bombardeando el Palacio Presidencial de la Moneda, hicieron epicentro en Santiago de Chile, derrocando a Salvador Allende y sacudieron los cimientos de toda una región que soñaba con un mundo distinto. Se empezaba a aplicar en la región, la Doctrina de Seguridad Nacional, aparecía en el vocabulario la palabra "desaparecido", y el vocablo "golpe" se empezaba a escribir con sangre y torturas.

Sin embargo, había quedado una sola radio sin intervenir. La Radio Magallanes, se usaba en esa época, y a esto me refiero cuando hablo de guión de cine, se usaba en esa época, para transmitir desde la Casa de la Moneda las noticias oficiales.
Entonces, rodeado por tanques militares y sin que mediaran nuevas tecnologías, toda la ciudadanía supo que Salvador Allende iba a hablar a través de Radio Magallanes. Por eso, el presidente de Chile pudo dar su último discurso a los ciudadanos a las 8.45 del 11 de setiembre de 1973, antes de que el bombardeo se llevara su vida y la democracia del continente.
"Tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que, por lo menos será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición", sostuvo Salvador Allende, segundos antes de morir. Augusto Pinochet, quien entró sin justicia a la Casa de la Moneda, se fue de este mundo sin condena. Sin embargo, en Argentina, ni su sacrificio, ni el de nuestros 30.ooo "salvadores allendes" pareciera ser en vano.
2 comentarios:
Que emoción encontrarme con este resúmen de lo que fue parte de nuestra historia chilena. La vez en que Salvador Allende dijo un histórico discurso: "Tengo Fe en Chile y en su Destino". Si bien la justicia chilena nunca pudo aplicar alguna condena contra Pinochet, hoy la sociedad entera la juzga, condenandolo a ser la parte mas negra y oscura de nuestra historia.
Es importante recordar que la muerte de Allende fue un suicidio y se volvió a comprobar sin lugar a dudas el 2011.
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